REFORESTACION

Tras un incendio forestal, la pérdida paisajística es la consecuencia más visible, sin embargo, los efectos devastadores son más destructivos dejando un impacto medioambiental que afecta a todos los integrantes del ecosistema (animales, flora, fauna, aguas y atmosfera), incluido el ser humano.

La vida vegetal y los animales desaparecen, las altas temperaturas eliminan buena parte de los organismos, como hongos, protozoos o bacterias, encargados de desintegrar la materia orgánica; la desaparición de la cubierta vegetal impide que el agua de escorrentía se retenga y se infiltre en el terreno; el agua de las cuencas incendiadas se enturbia de cenizas, no dejando pasar la luz del sol a las plantas acuáticas, alterando sus procesos fotosintéticos, además de la contaminación resultante de la combustión, sin olvidar la atmósfera, que también se ve perjudicada por la elevada emisión de CO2.

Ante estas situaciones, hay una serie de acciones imprescindibles: proteger el suelo contra la erosión y realizar tratamientos para favorecer la regeneración que se esté produciendo de forma natural, plantar nuevos ejemplares y repoblar fauna. En este punto la aplicación de agrominti, mezclandolo con las propias cenizas tras el incendio, tiene un papel destacable, por cuanto favorecerá la aceleración de los procesos biológicos y fisicoquímicos, mineralizará los suelos y revitalizará la rizosfera, mediante la repoblación de microorganismos autoctonos que faciliten el crecimiento y retorno de la vida vegetal de bosques, dejando unas condiciones edáficas que reduzcan o eviten la precipitación de contaminantes a los acuíferos.

 

APORTACION DE VALOR AÑADIDO 

- Reducción  de emisiones de CO2

- Mineralización de suelos.

- Potencia el ciclo de recuperación del ecosistema.
 
- Acelera los procesos de recuperación de la vida.
 
- Solución de bajo coste de aplicación.
 

 

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